Cronopio es una noción creada por el
escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984). Los cronopios son seres verdes y
húmedos, de acuerdo a lo imaginado por el autor de “Rayuela”, quien nunca dio
demasiadas precisiones sobre el aspecto físico de estos personajes.
Cronopio. La primera vez que Cortázar
utilizó el término fue en un artículo publicado en 1952, cuando reseñó un
concierto que Louis Armstrong ofreció en París. Al escritor se le ocurrió la
idea cuando, en el Teatro de los Campos Eliseos de la capital francesa, tuvo una
visión de unos globos verdes flotando alrededor de la sala.
El concepto de los cronopios quedó en
la mente de Cortázar, quien escribió una serie de cuentos y poemas con estos
personajes como protagonistas que aparecieron en el libro “Historias de cronopios
y de famas”, publicado en 1962.
De acuerdo a lo que se desprende sus
textos, los cronopios son criaturas idealistas, sensibles e ingenuas. De esta
manera se diferencian de otros seres imaginados por el escritor, como las famas
(pretenciosas y formales) y las esperanzas (aburridas e ignorantes).
Cortázar supo aclarar que el término
cronopio no tiene nada que ver con el tiempo, lo que podría inferirse del
prefijo crono. Simplemente, aseguró el argentino, fue una palabra que se le
ocurrió y que le pareció apropiada para nombrar a estos seres.
Con el paso de los años, tanto Cortázar como sus amigos y seguidores
comenzaron a usar la noción de cronopio como un adjetivo o un tratamiento
honorífico aplicado a las personas que admiraban. Así, Cortázar suele ser llamado
como El Cronopio Mayor.

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