viernes, 29 de noviembre de 2013

Sexto año botón


Se nos paso el año volando, no puedo creer que la etapa mas linda de mi vida se paso en un abrir y cerrar de ojos. Espero que la amistad con la mayoría siga creciendo a pesar de la distancia, les deseo a cada uno que la nueva etapa la comiencen de la mejor manera y puedan amar lo que vayan a hacer de ahora en adelante, los adoro y me llevo los mejores recuerdos de cada uno!!


6º 1ª TT BACHILLERES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Arluna, Silvina Adriana
Barthelemy, Juan Carlos Catriel
Cabrera, Daiana Solange
Cáceres, María Paula
Colombo, Iliana Ayelén
Correa, Florencia
Díaz, Alan Jesús
Gainza, Gimena Daiana
Heredia, Daiana Stefania
Mansilla, Lisandro Nahuel
Penon Filipuzzi, Victoria
Tabarez, Bianca Antonella

sábado, 23 de noviembre de 2013

"Instrucciones para amar a una persona", Julio Cortázar

Pósese justo frente a la persona que se quiere amar. Mírela a los ojos, sonría delicadamente, no exagere. Haga lento el abrir y cerrar de ojos: baje lentamente los párpados, súbalos de igual forma. Así durante todo el procedimiento. Tome lentamente su cara y acérquela a la propia; inmediatamente verá la fusión de labios. Con suavidad, abra la boca y mezcle las lenguas, manteniendo las manos sobre la cara. Luego de algunos segundos sentirá una reacción química que liberará energía calórica, pero no se precipite, prosiga con las instrucciones. Tranquilamente aparte las manos de la cara del ser amado, deslizándolas suavemente por los hombros hacia abajo, hasta llegar a la espalda. Abrazar fuerte. Continúe con los procedimientos anteriores, verá que no experimentará ninguna dificultad para realizar estos pasos al mismo tiempo. Relaje las piernas y los brazos, sosténgase de pie sobre la persona que se quiere amar, verá que es el mejor soporte posible. Apague o disminuya la luz, el ambiente será más tranquilo. Aproxímese a una cama, preferentemente hecha sólo de sábanas. No se preocupe por las almohadas, sus propios torsos cumplirán esa función perfectamente. No se apresure, póngase, despacio, en posición horizontal, guíe al amado a ponerse en la misma posición, de manera que los dos queden acostados y de costado, mirándose una vez más. No deje nunca de abrazar. En silencio, recuéstese sobre el torso ajeno y déjese reposar un buen rato. La oscuridad le dará una sensación muy pacífica de la realidad y limitando la visión y el oído, podrá disfrutar de los sentidos que suelen dejarse relegados: el tacto, el olor, el gusto. Mantenga el abrazo, pero no se quede dormido, el sueño bien podrá experimentarse despierto. Admirar todo lo que guste, deleitarse con las más inocentes excusas, detener el tiempo mientras se ve a la persona amada hacer algo tan simple como hablar, fruncir el ceño o jugar infantil y tiernamente con un peluche. Agregue dulzura a gusto. Añada sonrisas, payasadas y bromas (las lágrimas no hacen mal si están medidas en proporción y están bien batidas con amor), regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya.

Consejo: las caricias y besos extras a lo largo de todo el procedimiento producirá un mejor efecto y mejor resultado. No olvide las miradas.
Secreto: Esta receta es especial para noches de lluvia; el sonido de las gotas rompiendo el silencio conforma una atmósfera imperdible.




lunes, 18 de noviembre de 2013

Cronopios


Cronopio es una noción creada por el escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984). Los cronopios son seres verdes y húmedos, de acuerdo a lo imaginado por el autor de “Rayuela”, quien nunca dio demasiadas precisiones sobre el aspecto físico de estos personajes.
Cronopio. La primera vez que Cortázar utilizó el término fue en un artículo publicado en 1952, cuando reseñó un concierto que Louis Armstrong ofreció en París. Al escritor se le ocurrió la idea cuando, en el Teatro de los Campos Eliseos de la capital francesa, tuvo una visión de unos globos verdes flotando alrededor de la sala.
El concepto de los cronopios quedó en la mente de Cortázar, quien escribió una serie de cuentos y poemas con estos personajes como protagonistas que aparecieron en el libro “Historias de cronopios y de famas”, publicado en 1962.
De acuerdo a lo que se desprende sus textos, los cronopios son criaturas idealistas, sensibles e ingenuas. De esta manera se diferencian de otros seres imaginados por el escritor, como las famas (pretenciosas y formales) y las esperanzas (aburridas e ignorantes).
Cortázar supo aclarar que el término cronopio no tiene nada que ver con el tiempo, lo que podría inferirse del prefijo crono. Simplemente, aseguró el argentino, fue una palabra que se le ocurrió y que le pareció apropiada para nombrar a estos seres.
Con el paso de los años, tanto Cortázar como sus amigos y seguidores comenzaron a usar la noción de cronopio como un adjetivo o un tratamiento honorífico aplicado a las personas que admiraban. Así, Cortázar suele ser llamado como El Cronopio Mayor.